La Comisión Europea ha publicado en mayo de 2020 la nueva estrategia sobre agricultura y ganadería sostenible, con nuevos objetivos mucho más ambiciosos motivados por la preocupación por el cambio climático, el aumento de la contaminación, la protección de la fertilidad de los suelos y la pandemia del Covid-19. Según esta nueva línea de trabajo, la Comisión busca que el 25% de las tierras agrícolas sean ecológicas de aquí a 2030.
La nueva estrategia se basa en que la crisis del coronavirus ha puesto de relieve la necesidad de conseguir un sistema alimentario sólido y resiliente que funcione en todas las circunstancias y sea capaz de garantizar a los ciudadanos el acceso a un suministro suficiente de alimentos a precios asequibles. “También nos ha hecho muy conscientes de las interrelaciones entre nuestra salud, los ecosistemas, las cadenas de suministro, las pautas de consumo y los límites del planeta”, dice su argumentario. Según indica, es evidente que debemos hacer mucho más para mantener la salud, tanto la nuestra como la del planeta, y la pandemia en curso no es más que un ejemplo: “nuestro sistema alimentario está amenazado y debe ser más sostenible y resiliente”.
La estrategia fija objetivos ambiciosos, como la reducción del 50 % en el uso y el riesgo de los plaguicidas químicos y del 50 % en el uso de los plaguicidas más peligrosos de aquí a 2030. Busca también una reducción de las pérdidas de nutrientes en un 50 % como mínimo, garantizando que no se deteriore la fertilidad del suelo, lo que reducirá el uso de fertilizantes en al menos un 20 %. Además tiene en cuenta la ganadería y la acuicultura, para las que quiere una reducción del 50 % de las ventas de antimicrobianos. El objetivo, como decíamos, es el uso del 25 % de las tierras agrícolas para la agricultura ecológica de aquí a 2030.
Algunas claves de la nueva estrategia
Un ejemplo del nuevo modelo de negocio ecológico es la captura de carbono por agricultores y silvicultores, lo que servirá para luchar contra el cambio climático. Las prácticas agrícolas que eliminan el CO2 de la atmósfera contribuyen al objetivo de neutralidad climática y deben ser recompensadas, dice el documento, ya sea mediante la política agrícola común (PAC) o con otras iniciativas públicas o privadas (mercado del carbono). Por ejemplo, el cultivo de vides ecológicas reduce la huella de carbono en un 33%, el de cereales un 42%, el de frutales un 60% y el de olivos un 100%.
Para alcanzar el objetivo de la agricultura ecológica en la UE, la comisión dice que es fundamental garantizar el desarrollo económico sostenible del sector y fomentar la demanda. Además de las medidas de la política agrícola común (PAC), como los regímenes ecológicos, las inversiones y los servicios de asesoramiento, y de las medidas de la política pesquera común (PPC), la Comisión presentará un plan de acción sobre agricultura ecológica.
La Comisión examinará la posibilidad de armonizar las declaraciones ecológicas voluntarias y creará un marco de etiquetado de alimentos sostenibles que incorpore los aspectos nutricional, climático, medioambiental y social.
Pueden acceder al documento completo de la comisión Europea aquí: “De la granja a la mesa”
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