«A través de la comida se puede hacer una gran revolución»

Nishime Almudena Montero y Nerea Zorokiain   «A través de la comida se puede hacer una gran revolución» Almudena Montero y Nerea Zorokiain son las fundadoras de Nishime, la Escuela de Macrobiótica en la que difunden y fomentan la alimentación saludable. Tanto con la formación online como con la presencial, a través de los talleres enseñan las claves para hacer un cambio de hábitos duradero, cuidar o recuperar la salud, aprender cómo...

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Nishime

Almudena Montero y Nerea Zorokiain

 

«A través de la comida se puede hacer una gran revolución»

Almudena Montero y Nerea Zorokiain son las fundadoras de Nishime, la Escuela de Macrobiótica en la que difunden y fomentan la alimentación saludable. Tanto con la formación online como con la presencial, a través de los talleres enseñan las claves para hacer un cambio de hábitos duradero, cuidar o recuperar la salud, aprender cómo tener una alimentación nutritiva y revitalizante, formarse profesionalmente y preparar fermentos. Este año, además, impartirán varios cursos de conservas junto a CPAEN/NNPEK.

¿Qué es Nishime?

Nishime es una escuela de cocina saludable. Se basa en la filosofía de la macrobiótica, pero hacemos muchas más cosas: fermentación, cursos de desayunos saludables.... También tenemos formación en macrobiótica, tanto presencial como online. Nos dedicamos a la divulgación, formación y expansión de la alimentación saludable. La filosofía en la que nosotras confiamos es que a través de la comida se puede hacer una gran revolución y se pueden hacer grandes cambios en personas. Simplemente poniendo conciencia en qué es lo que comes, cómo lo cocinas y de qué calidad son los alimentos. Es una especie de transformación personal. Partimos de que tú puedes hacer yoga o no, pero comer tienes que comer todos los días. Entonces, es un camino en el que puedes profundizar todo lo que quieras. No es solo nos fijamos en los nutrientes de los alimentos, también hay que tener en cuenta de que mis decisiones alimentarias tienen una consecuencia en el medioambiente.

¿Cuándo os pusisteis en marcha en Pamplona?

Hace ocho años teníamos una tienda de productos ecológicos Ecomer. Todo empezó ahí. En la tienda hacíamos pequeños talleres de cocina, invitábamos a personas a impartir cursos y de vez en cuando nosotras hicimos algún que otro taller. Nos dimos cuenta que los talleres generaban más volumen de trabajo de lo que esperábamos y poco a poco la tienda se fue convirtiendo en una escuela de cocina. Al final decidimos cerrar y abrir el Instituto Macrobiótico Nishime.

¿La propia alimentación os ha llevado a esto?

Así es. En realidad, Nishime no ha sido planificado. Por otra parte, desde muy jóvenes nos hicimos vegetarianas y la alimentación y la conciencia ecológica siempre ha estado presente. Sabemos que es importante el cuidado de la naturaleza y el cuidado con nosotras mismas.

Además, no solo nos basamos en la macrobiótica, sino que son las gafas con las que nosotras vemos el mundo. Hay una parte espiritual, una forma de comprender el mundo.... Es cierto que la macrobiótica puede ser muy rígida, y nosotras ampliamos la mirada. Hay mucha flexibilidad en la escuela y el objetivo es comprender que es lo qué cada persona necesita.

¿Cuáles son las principales claves de una alimentación saludable?

La clave es tener una alimentación basada en tu propia biología. Nosotras somos humanas, tenemos ciertas necesidades que tenemos que cubrir y cada una de nosotras somos seres únicos. Comprender eso es lo que te da libertad para poder elegir y acloparte a todo lo que te rodea. Las estaciones cambian, el flujo de energía cambia y las verduras que encontramos en la huerta también cambian. Entonces, a lo largo del tiempo también tenemos que ir transformándonos. Y la clave es que cada persona se escuche.

Además, la conciencia es importante. De una misma, y de las consecuencias de mis actos. Cuando aprendemos a tratarnos con amor, dejamos de comer cosas que no nos aportan nada, y dejamos de comer deprisa. Es un camino de escucha interior.

¿Cada vez hay más interés en cambiar la alimentación?

A la vez que hay más conciencia, hay más lío porque hay más información. Las personas se acercan a la escuela con mucha confusión. Es normal, cada quién decimos una cosa respecto a la alimentación, porque hay estudios para todo según quién los pague. Nosotras lo que decimos es: 'Escúchate, mira cuál es tu biología, escucha a la naturaleza y observa'. Queremos tener la clave mágica, la receta, pero eso no existe. Además, pensamos que tenemos que hacer cosas nuevas para iniciar una alimentación saludable, pero es hacer lo que se hacia antes, es lo que hacían nuestras abuelas. Es comer lo que la tierra nos da, es un camino de regreso. 

¿Qué importancia tiene para vosotras la alimentación ecológica?

Es básica para nosotras. Es necesario que la alimentación saludable sea calidad, y para eso tiene que ser ecológica. Y no hablamos solo de cocinar, cuando comprendes que formas parte del universo, no puedes estar echando químicos. No tiene sentido. En casa no entra nada que no sea ecológico. La papaya es buenísima a nivel nutricional, pero no necesitas una papaya porque estamos en Pamplona. La naturaleza te da exactamente lo que necesitas en cada momento. Si en tu naturaleza están creciendo castañas, calabazas, cebollas y zanahorias, eso es lo que tienes que tomar. Nuestra mirada es esa, pero pasa muchas veces que las personas que empiezan con la alimentación saludable se fijan solo si es ecológico. Ahora cada supermercado tiene su línea eco y el concepto ecológico está cambiando. Por eso, es importante volver al productor  y a las productoras y a la cercanía.

¿Qué es lo que más le cuesta a las personas a la hora de empezar a cambiar los hábitos?

Sobretodo, cambiar sus costumbres de consumo. Es decir, tienen la receta pero tienen que buscar un sitio donde comprar, y dedicarle tiempo. Aquí, en la escuela, vamos desmontando todos los mitos y dando herramientas para que, si quieren, le den la vuelta. En Pamplona es fácil, pero tienes que implicarte.

Este año volvéis a impartir varios cursos de conservas en CPAEN. ¿Cómo van a ser?

Además, de conservas tradicionales de verduras y mermeladas sin azúcar, en el curso también aprenderemos a fermentar. En Navarra mucha gente tiene huerta y siempre se suele conservar de la misma forma. Si enseñamos a fermentar, todavía estamos sumando más y es una forma segura de conservar los alimentos. Con la fermentación, estamos creando una comunidad de microorganismos que transforman alimentos, y que son muy similares a los que nosotras tenemos en una microbiota. En los cursos conservamos de dos maneras: en angélicas se trata de cocinar un alimento dentro de un recipiente de vidrio con tapa hermética a la vez que se hace una conserva, y por otra parte, en salmuera, que se basa en conservar con agua y sal.

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