Ante la crisis de los huevos contaminados con fipronil, que este fin de semana llegó hasta Euskadi con la detección de una partida contaminada, la certificación ecológica supone una garantía ya que el huevo ecológico procede de gallinas criadas en condiciones de máximo bienestar, mediante un sistema de cría al aire libre.
Los productores de huevos ecológicos aumentan sus ventas y van ganando terreno al convencional. En Navarra, son doce los productores que se dedican a los huevos ecológicos. Como dato curioso, se ha pasado de producir 1,8 millones de huevos ecológicos en 2015 a 2,5 millones en 2016. Según datos del MAPAMA, en Navarra los huevos ecológicos representan hoy el 13% de todos los que se venden cuando hace ocho años solo suponían el 4%.
Las gallinas de granjas ecológicas se crían en libertad en condiciones óptimas de higiene, nutrición y sanidad, en un entorno sano, no masificado y protegido de la contaminación ambiental.
Asimismo, la alimentación de las ponedoras ecológicas se basa en hierbas, semillas, insectos y piensos de producción ecológica a base de cereales y soja.
Para combatir las enfermedades en una granja ecológica se recurre a la prevención y a unas buenas practicas de manejo, donde las gallinas desarrollan una resistencia natural a las enfermedades. En caso de enfermedad las aves se tratan con remedios naturales y si deben ser tratadas con algún fármaco más potente la gallina se aparta temporalmente de la producción. El huevo ecológico se distingue del convencional por su genuino sabor, por su calidad y por la ausencia de restos de productos químicos de síntesis.
Los números de los huevos también nos dan mucha información acerca de la procedencia. El primer dígito nos informa del día a día de las gallinas que los han puesto siendo el 0 una gallina criada en una granja ecológica, el 1 un huevo puesto por una gallina campera, es decir, una gallina en libertad, el 2 un huevo puesto por aquellas que viven en un gallinero de suelo, donde tienen cierta libertad pero no están al aire libre considerándose producción semi-industrial y por último el 3, que hace referencia a una gallina criada en una jaula para obtener el máximo beneficio de ella, es decir producción industrial.
El segundo dígito, nos indica el estado de la UE del que proceden los huevos y el resto al lugar donde esté la explotación ganadera: provincia, municipio y el número de la granja de procedencia. Toda esta información nos puede ayudar una vez más, a saber realmente lo que comemos y de donde proviene porque recordad que, un consumidor informado siempre es un mejor consumidor.
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